lunes, 11 de enero de 2010

IX ESTACIÓN: Relatos que me asustaron

NUEVE, al revés, es un seis; y el 6, según dicen, es nada menos que el número del diablo... ¿Inquietante, verdad?

Aquello que nos asusta suele provocarnos a priori una instintiva sensación de rechazo, pero cuando la curiosidad nos lleva siquiera a asomarnos tímidamente a su ventana, la adrenalina que libera en nuestro interior puede convertir al miedo en una especie de droga altamente adictiva. Y por lo que se ve, Alfred Hitchcock (uno de los grandes maestros del cine de suspense del siglo XX) era un confeso y consumado adicto al miedo.

La muestra está en que no se conformó con dar vida a los protagonistas de los argumentos de sus inquietantes películas, sino que fue atesorando en su particular biblioteca toda una selecta colección de impactantes relatos de terror salidos de destacadas plumas de habla anglosajona, algunos de los cuáles (quién sabe) pudieron incluso haberle servido de inspiración para el grotesco guión de cualquiera de sus producciones.

El caso es que éste genio del cine se encargó de compilar todos los grandes relatos de miedo y suspense, de diversos autores, que más le habían impresionado a lo largo de su vida de bibliófilo del género en un bizarro libro y excéntrico libro de cubiertas negras, que vio la luz en 1967 bajo el contundente título de "Relatos que me asustaron".

Lo encontré por casualidad, en casa, de la forma más accidental e inesperada, que es como suelen hallarse las pequeñas grandes cosas que terminan marcando tu vida. La imagen, como anacrónica, de un viejo libro de páginas amarillentas por el paso del tiempo sepultado en la estantería bajo decenas de sus semejantes más jóvenes y cubierto por un fino velo de polvo me sedujo al instante. A pesar de su título escalofriante y casi preventivo me atreví a bucear en su interior, y entre sus páginas encontré historias tan rocambolescas como alucinantes, personajes con los que, sin duda, no me gustaría cruzarme en un callejón oscuro en medio de la noche, auténticos nudos en la garganta de los que sólo se desatan con un sutil desenlace literario e incluso lecciones vitales de las que quedan marcadas a fuego para siempre en tu conciencia.

Los "relatos que me asustaron" de Hitchcock, más que asustarme, me fascinaron. Quizás, después de todo, y aunque siempre me consideré persona de naturaleza más bien sugestionable y (por hablar claro) cobarde, en el fondo yo también guarde en algún cajón de mi mente el oscuro carnet que me acredita como miembro del selecto club de los amantes del miedo.

Título original: "Stories than scared even me".
Relatos contenidos en el libro:


-Fishead (Fishead) Irving S. Cobb.
-La cámara oscura (Camera obscura). Basil Copper.
-Una muerte en la familia (A death in the family) Miriam Allen de Ford.
-Los hombres sin huesos (Men without bones) Gerald Kersh.
-Sin un ruido (Not with a bang) Damon Knight.
-La fiesta de cumpleaños (Party games) John Burke.
-La equis señala al peatón (X marks the pedwalk) Fritz Leiber.
-La curiosa aventura de Mister Bond (Curious adventure of Mr. Bond) Nugent Barker.
-Dos solteronas (Two spinsters) E. Phillips Oppenheim.
-El cuchillo (The knife) Robert Arthur.
-La jaula (The cage) Ray Russell.
-El monstruo (It) Theodore Sturgeon.
-Casablanca (Casablanca) Thomas S. Disch.
-El camino a Mictlantecutli (The road to Mictlantecutli) Adobe James.
-El guía hacia el castigo (Guide to doom) Ellis Peters.
-El estuario (The stuary) Margaret St. Clair.
-Dura ciudad (Tough town) William Sambrot.
-El enano (The troll) T.H. White.
-Noche en casa de Black (Evening in the Black House) Robert Somerlott.
-La habitación de los niños (One of the dead) William Wood.
-¡Tan real!... (The real thing) Robert Specht.
-Viaje a la muerte (Journey to death) Donald E. Westlake.
-El amo de los perros (The master of the hounds) Algis Budrys.
-El candidato (The candidate) Henry Slesar.
-El misterio de las profundidades (Out of the deeps) John Wyndham.

CARPE DIEM,
Soldemercedes.

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