sábado, 9 de noviembre de 2013

XX ESTACIÓN: No es la luz...

La oscuridad no se define por sí misma; es tan solo la ausencia de luz. En cambio, la luz encuentra en la oscuridad su justificación, su razón de ser. Porque la luz existe para alumbrar lo que está oscuro, y es preciso experimentar antes la oscuridad para ser iluminado.

Por eso no podrían entenderse los días sin las noches, ni los brillos sin las sombras. Y, por el mismo motivo, la señal luminosa que emite un faro no puede servir de guía más que siendo intermitente. Solo los momentos de oscuridad nos enseñan a reconocer la luz, y nos permiten apreciar todo su valor.



JORGE DREXLER: "Doce segundos de oscuridad".
Año 2006.
La canción se inspira en el faro de Cabo Polonio (Uruguay), cuya lámpara tarda exactamente ese tiempo en completar su rotación.


CARPE DIEM,
Soldemercedes.

miércoles, 30 de octubre de 2013

XIX ESTACIÓN: La lluvia que se avecina.

  
  Presiento que va a llover pronto.
  
  Que va a llover como nunca; de manera incontenible, desaforada. Sé que tronará, granizará, diluviará durante días. Se verá cortado el suministro eléctrico y habrá múltiples e invaluables daños materiales. Las calles se volverán intransitables. Se inundarán los campos, echándose a perder las cosechas. Se cancelarán los eventos sociales y deportivos. Se desbordarán todos los cauces y los embalses, rebosantes, tendrán que abrir sus compuertas.

   Piedras y árboles se precipitarán sobre las carreteras desde las laderas de los montes. Se ahogarán las pertenencias, los recuerdos, los proyectos. Las clases serán suspendidas, cerrarán los comercios y los servicios de emergencias trabajarán a destajo. Se acumularán residuos y desechos, que harán de los charcos estanques fecales. Cederán los tejados y cornisas por la brutal erosión del agua y del viento. Cubrirá el barro los caminos y el mobiliario, que acusarán por siempre su desgaste. Se empaparán las personas y las cosas. Se constiparán los cuerpos y las almas. 

   La lluvia que auguro, en fin, causará incontables estragos. Será pertinaz e inclemente. Arrasará con todo, y pondrá a la civilización en jaque. Sin embargo, tarde o temprano, cesará el temporal. Se disiparán las nubes y volverá a alzarse el Sol, majestuoso, sobre el cielo raso. Porque la tempestad siempre es pasajera; no se alterna con la calma sino la interrumpe. 

   La bonanza regresa indefectiblemente al hogar de los justos. El bien siempre triunfa. 



AMARAL (versionando tema original de Bob Dylan);
"Llegará la tormenta".
Año 2008.

CARPE DIEM,
Soldemercedes.

lunes, 28 de octubre de 2013

XVIII ESTACIÓN: Mi amante amigo.

  Es el momento de partir, con retorno indefinido. No sé si te vas o me voy, si me alejo o te alejas, si te echo o me echas. Pero dejas en mí un indeleble recuerdo de gozosa ingravidez, y el sabor intenso del ansiado despertar.
  Incapaz de articular un adiós, no puedo darte más que las gracias, pero tampoco menos. Quiero que sepas que no has sido lo mejor de lo peor, sino el tramo inicial del buen camino. No has sido el creador de mi dicha, pero sí el liquidador de mis miedos. No dudes jamás que me has hecho mil veces más bien que daño.
  Por todo lo vivido te adjudico, a perpetuidad, un asiento en mi corazón y una plaza preferente en mi memoria. La distancia que ahora marco no pretende ser olvido, sino un modo diferente de quererte; uno que, a la larga, no me destroce.
  Te deseo, de corazón, toda la ventura que mereces. Y anhelo sentir de nuevo tu abrazo algún día, cuando las brasas ya no quemen y el corazón no esté cautivo.
  Hasta la vista.






MANUEL ALEJANDRO (interpreta Rocío Jurado);
"Mi amante amigo".
Año 1978.

CARPE DIEM,
Soldemercedes.

domingo, 8 de enero de 2012

PASO A NIVEL: ¿Cual es el país avanzado?

Hay gigantes con los pies de barro y enanos bien cimentados. Prefiero ser de los segundos.



MICHAEL MOORE;
"Sicko".
Año 2007.

CARPE DIEM,
Soldemercedes.

lunes, 26 de diciembre de 2011

XVII ESTACIÓN: Los tiempos en los que fui un revolucionario...

¿Conformarse significa claudicar o madurar?


MARTÍN ROSETE
"Revolución".
(Basado en un relato de Slawomir Mrozek).
Año 2002.
 
CARPE DIEM,
Soldemercedes.

viernes, 2 de diciembre de 2011

XVI ESTACIÓN: Ciudad Agridulce.

Madrid, 23 de octubre de 2011.
Tienes una idiosincrasia misteriosa y compleja. Al tiempo fascinas y asustas, atraes y repeles, contentas y entristeces, sorprendes y decepcionas, endulzas y amargas, deslumbras y ensombreces, complaces y sublevas, seduces y desengañas. Tienes la peculiar virtud de suscitar en el foráneo emociones encontradas, impresiones diametralmente opuestas.
Eres una ciudad de sabor agridulce; un cuerpo joven y lozano habitado por un alma secularmente envejecida, atenazada por nostalgias y traumas. Tú, Madrid, eres una rosa inmaculada preñada de hollín, una hoja perenne caducada, una camisa blanca de futura esperanza desteñida de pasado, una luz reminiscente, un relato a medio hacer; eres como un milagro frustrado.

Tu aténtica moraleja, Madrid, es que pueden alzarse colosos majestuosos sobre arenas movedizas; que aquello que parece inexpugnable es, en el fondo, lo más vulnerable.


 JOAQUÍN SABINA
"Pongamos que Hablo de Madrid".
Año 1980.


CARPE DIEM,
Soldemercedes.

miércoles, 8 de junio de 2011

Paso a nivel: Espacio en blanco.

Y de nuevo el blanco inmaculado y desnudo alcanza mis pupilas, desafiante. ¿Qué quieres de mí espacio vacío, inquisidor pertinaz, para no darme cuartel en este incruento combate que trabas conmigo cuando te miro de frente? Tu vacuo e impecable semblante me deslumbra sin remedio, y tú lo aprovechas. Me asaltas a mano armada en medio de mis soledades, allanas mi intimidad con descaro e, impunemente, saqueas cada palmo de mi intelecto exhausto. No cejas en tu empeño de robarme las ideas, para cubrir con ellas las vergüenzas de tu impúdica apariencia. Quieres salpicar tu faz de negro, y necesitas un pintor voluntarioso que acceda a tus deseos, pero eres rudo y desabrido, y prefieres la exigencia imperiosa a la cortés solicitud.
Eres traidor y embustero, rastrero y ruin, abyecto y arrogante. Pero, a pesar de tus graves defectos, yo sé apreciar tu virtud: Eres un justiciero. Haces con las mentes más fértiles y prodigiosas lo mismo que con la mía; y revistiéndote de sus riquezas, compensas mi paupérrima sapiencia. Tú, implacable papel en blanco, eres el motor de la transmisión cultural, el soporte del saber, el embrión de los más conseguidos escritos. Tú, que al mismo tiempo eres ladrón y donante, recipiente y vehículo, emisor y receptor, eres insustituible desde tu origen, y nunca dejarás de ser, por suerte o por desgracia, nuestro más fiel e inseparable compañero de viaje. Podrás transformarte para sobrevivir a los tiempos, y mudarás tu suave piel de celulosa compactada con arcilla en destellos digitales y complejos códigos binarios, pero nunca morirás. Subsistirás por siempre, y seguirás siendo el mudo testigo que constate lo que fuimos, cuando nosotros ya nos hayamos marchado.
Al tiempo te odio y te amo, te aprecio y te desprecio, te ignoro y te necesito, te admiro y te temo. Y, con todo, no dejo de preguntarme qué quieres de mí, espacio vacío, inquisidor pertinaz, cuando tu blanco inmaculado y desnudo alcanza mis pupilas, desafiante.


ROSANA ARBELO;
"Carta urgente".
Año 2005.

CARPE DIEM,
Soldemercedes.

sábado, 4 de junio de 2011

XV ESTACIÓN: Recuperar la inocencia.

Sin ánimo de ser sensacionalista, quisiera lanzar al aire una pregunta que, aunque no tendrá mayor trascendencia que cualquier otra interrogación retórica condenada a morir irresuelta, puede hacernos reflexionar profundamente sobre lo que está ocurriendo en nuestro mundo: ¿hasta cuándo?

Es rara la jornada en la que no se nos indigesta en el desayuno, el almuerzo o la cena alguna dantesca crónica sobre la barbarie que está sacudiendo los países árabes. Cifras ingentes de cadáveres de unos y otros bandos, difíciles de contabilizar en el fragor del fratricidio, pesan ya sobre las espaldas de los líderes autócratas de Libia, Siria o Yemen. Esos que, abyectamente, decidieron anteponer sus intereses personales y su orgullo a las demandas de libertad de su pueblo.

Decía Jean Paul Sartre que cuando los ricos hacen la guerra son los pobres los que mueren. En los cruentos conflictos internos que se están produciendo actualmente en varios países, la situación es aún más dramática: Las bajas civiles no son daños colaterales de una conflagración militar (salvo en Libia, con los bombardeos sistemáticos de la OTAN), sino consecuencia directa de una brutal represión gubernamental. La gente humilde de aquellos lugares se hace mártir diariamente por la libertad y la democracia, nobles causas que, como sabemos por propia experiencia, no se suelen realizar sin haberse cobrado antes su inexorable cuota de sangre. Pero detrás de todas esas víctimas habrá muchas historias desgarradoras. En las guerras civiles de oriente debe de haber familias enteras destrozadas por el horror, hogares arrasados por el huracán de la violencia, madres que lloran a sus hijos, huérfanos que extrañan a sus padres, e incluso recién nacidos condenados a dar sus primeros pasos entre la miseria y la devastación que han de seguir a la masacre.

Ayer, leyendo en la quietud matutina de mi habitación algunas poesías de otro gran luchador por la libertad que fue Miguel Hernández, me detenía con especial atención en las conmovedoras "Nanas de la Cebolla". El poeta de Orihuela se las dedicó a su segundo hijo, un niño que, con apenas dos años, estaba creciendo entre penurias y sin el cariño de su padre, preso político del Régimen franquista por haber batallado en la Guerra Civil del lado de la República. No pude evitar, por ello, identificar a ese bebé risueño de la posguerra española, preservado aún de la cruda realidad del mundo por la sólida coraza de la inocencia, con tantos otros como él que en Libia, Siria o Yemen, serán la razón más poderosa que impele a sus padres a luchar en las calles por un futuro más digno.

En medio de todo este horror lanzo ese grito desesperado, ¿hasta cuándo? Ojalá ni una sola generación más se vea marcada por una contienda fratricida, por la destrucción, la pobreza y las heridas abiertas que deja tras de sí cualquier guerra. Quiera el destino que algún día seamos capaces de entendernos plenamente a través del diálogo, que la palabra se revele como la más potente de las armas, que lo más benigno y puro de nuestra condición humana termine por eclipsar sus impulsos más ruínes. Quién sabe si algún día las personas seremos capaces de mantener,en ciertas dosis, ese don supremo de la infancia que hoy se antoja casi una virtud cardinal.

Al crecer, la soltamos de la mano y le damos esquinazo con desdén, viéndola como un lastre para desenvolvernos en el mundo con soltura. Sin embargo, cuando perdemos por completo la inocencia renegamos de lo mejor de nosotros mismos, y abrimos la caja de Pandora de nuestro potencial destructivo. Cada día estoy más convencido de que, en el contexto de la crisis de valores en la que anda sumido este planeta, nos urge especialmente recuperar la inocencia para hacer, quizás, el mundo más humano.



JOAN MANUEL SERRAT;
"Nanas de la Cebolla".
Año 1972.

CARPE DIEM,
Soldemercedes.

domingo, 29 de mayo de 2011

XIV ESTACIÓN: De un ocaso a un nuevo albor.

 Suena herida la corneta en la muralla,
las almenas lanzan su ultimo clamor.
No hay baluarte que resista otra embestida,
no hay cimiento que soporte otro temblor.

Luce el gris porque el Sol esta eclipsado
por una espesa neblina de temor;
la esperanza fue a parar al sumidero,
la ceniza desahució la pretensión.

El fracaso estableció reglas de juego,
la apatí­­a apisonó a la población;
con los restos que quedaron de los sueños
se atizó la febril llama del dolor.

La sombra de un arco iris descompuesto,
tornó en más tenebroso el corazón;
desde lejos la ciudad se asemejaba
a un esbozo emborronado y sin color.

Aun ardí­an por doquier las callejuelas,
aún morí­a lo que el tiempo atesoró,
aún rayaba la agoní­a en lo infinito
y la espada, ensangrentada, se rindió.

Los cultivos calcinados de las huertas
circundaban el desastre enderredor,
sepultando con más negro y más ceniza
todo lo que antaño fue fértil verdor.

Y los barcos a la orilla de la playa
  acudían a recoger la emigración.
Si el levante te arrebata lo que tienes,
sé el poniente que reponga su valor.

Si levantaras la vista entenderí­as
por qué cabe aquí­­ este punto de inflexión;
y es que incluso en horas bajas de los hombres,
el destino abre la puerta a la ilusión.

Cuando suenan los clarines y timbales
y el morlaco salta al ruedo con furor,
hay que dar el capotazo del milenio
y lidiar en cada tercio con tesón.

Las ciudades son efí­meras creaciones,
que conocen tanto ocaso como albor;
nuestros bienes equipaje prescindible...
Lo indeleble y permanente es nuestra acción.

Las palabras que regalamos al mundo,
las uniones que sellamos con amor,
el recuerdo que labramos en las mentes
no se esfuma y es más fuerte que el reloj.

No hace falta un Dios que salve nuestras almas,
ni un infierno que condene nuestro error.
Ese juicio no corresponde a San Pedro,
sino a aquel que a nuestro lado caminó.
 



ROSANA ARBELO:
"No Habrá Dios".
Año 2003.

CARPE DIEM,
Soldemercedes.

miércoles, 25 de mayo de 2011

XIII ESTACIÓN: Unos por otros, la casa sin barrer...

Soy gran amante de los refranes castellanos (aunque no tan erudito en la materia como me gustaría), y el que sirve de título a este escrito le viene como anillo al dedo a la situación que actualmente se vive en nuestro país, donde hace tiempo que la clase política es la tercera gran preocupación nacional pero ahora, tras la última batalla electoral, se está convirtiendo en nuestra principal rémora.
 Lejos de aparcar sus diferencias y unir sus fuerzas para luchar contra una virulenta crisis económica que, en el ámbito laboral, se ha cobrado ya cuatro millones de víctimas, los dos grandes partidos políticos españoles llevan desde el minuto uno del combate enfrascados en un eterno tira y afloja, en un constante pulso por el poder, en diatribas superfluas que desvían su atención del enemigo común. Mientras tanto, miles de ciudadanos que depositaron su confianza en ellos ven cómo ambos la traicionan y solo velan por sus propios intereses. No es de extrañar, de esta forma, que la desafección política sea cada vez mayor, cuando los primeros que demuestran indiferencia son los propios políticos hacia sus electores.

Paralelamente a las intrigas "palaciegas" (en torno a Moncloa y la Presidencia del Gobierno) y "cortesanas" (del Parlamento), la realidad a pie de calle sigue siendo igual de cruda: Puestos de trabajo que se pierden, empresas que cierran, subsidios y prestaciones que se agotan, viviendas y negocios que terminan siendo embargados por impago, etc. Esa es, tristemente, la tónica general en la vida diaria de nuestros pueblos y ciudades; esos mismos que, según los lemas de las recientes campañas electorales, iban a ganar con el PSOE, o se convertirían en el centro de atención del Partido Popular. Ninguno de los dos, según podemos comprobar estos días, ha comenzado con buen pie el nuevo mandato municipal, dado que es raro el lugar donde los socialistas no han salido escaldados de las urnas, y en lo que realmente sigue centrado el PP es en desalojar a Zapatero del poder lo antes posible.

Y es que sacar de contexto los resultados de las últimas elecciones municipales y extrapolarlos al plano estatal es, quizás, la última baza que les queda por jugar a los populares en su empeño por alcanzar la Moncloa anticipadamente. Si su intención es, de veras, generar confianza en la ciudadanía y en los mercados y asegurar la estabilidad del país para que puedan proseguir las reformas, ¿por qué no respeta la voluntad que los ciudadanos expresaron hace tres años y colabora con el gobierno legítimo, en lugar de torpedearlo sin cuartel para que se hunda? Si tan leal y responsable hacia el país es su postura, ¿por qué, entonces, no la lleva hasta el final y plantea en el Congreso de los Diputados una moción de censura contra el Ejecutivo socialista? Como siempre, los intereses electorales son los que priman; Rajoy prefiere que el gobierno dimita o agonice lentamente por falta de credibilidad y apoyos parlamentarios, para así aterrizar en la Moncloa con suavidad y sin apenas esfuerzo, y no arriesgarse a ser impopular ante las urnas por haber "derrocado" al Presidente.

Al PSOE, por su parte, el tsunami de la crisis se lo ha llevado por delante, hasta el punto de barrerlo del mapa político. Cada vez se perfila con más claridad en el horizonte de las elecciones generales una clara victoria, tan contundente como inmerecida, del PP, que no haría otra cosa que aprovechar la inercia de la remontada económica para encumbrarse de nuevo como salvador por haber obrado la versión 2.0 del famoso "milagro económico español", acosta del trabajo sucio de reformas polémicas que le habría ahorrado su antecesor y adversario. Con un futuro tan negro por delante, no cabe esperar otra cosa que una especie de "guerra civil" en el seno de un partido socialista al que los rigores de la economía, la falta de previsión y las presiones europeas han arrojado en brazos del neoliberalismo; una doctrina que, a la hora de buscar salidas a situaciones complicadas como la que vivimos no distingue entre inocentes y culpables sino, como el arcaico statu quo medieval, entre privilegiados y no privilegiados.

Pero los socialistas, aunque en las actuales circunstancias no hagan demasiado honor a su nombre, no se rendirán. Depurarán responsabilidades, relegando a Zapatero a sus zapatos, y abrirán la caja de Pandora de la sucesión, en un momento en el que lo que más les convendría es una profunda renovación de sus planteamientos. Si Zapatero y sus ministros se limitasen a gobernar hasta el último dia, y el partido se preocupara de reencontrarse a sí mismo en lugar de fragmentarse, el PSOE podría tener opciones de revalidar su mandato en 2012. Si, por el contrario, la reflexión interna en el partido se limita a la disyuntiva Rubalcaba o Chacón, los socialistas demostrarán no haber captado el mensaje de las urnas. Y si se enzarzan en unas primarias dos de los ministros más importantes del gobierno al que le toca seguir tirando del carro, hasta los agnósticos nos veremos abocados a recurrir a la oración para que España no siga los pasos que recientemente ha dado Portugal.


Al tiempo que en Génova, y sobre todo en Ferraz, se discute acaloradamente en clave electoral, miles de jóvenes (y no tan jóvenes) de toda España siguen rebelándose públicamente contra la dictadura de los mercados, sin dar crédito ante las medidas de ajuste económico tan lesivas para la clase trabajadora y los pequeños ahorradores que ha venido adoptando, ante la crisis, un gobierno que se dice socialdemócrata. Ellos, los jóvenes que toman las plazas, no están sometidos a las ataduras de la disciplina de partido; son ciudadanos libres que no tienen miedo de reivindicar lo que creen que es justo, siendo coherentes con sus ideales. Reclaman, valientemente, que los platos rotos de este desbarajuste económico los paguen sus causantes, los poderes financieros; que nuestro sistema democrático se regerene y actualice, persiguiendo eficazmente la corrupción, superando el bipartidismo para dar cabida en las instituciones a la pluralidad política e ideológica que se da en una sociedad como la presente; y que se ponga en valor la condición de servidores públicos de los políticos electos, frente al estatus privilegiado (inherente a sus cargos) del que disfrutan. 

Ante este clamor popular, solo partidos minoritarios como Izquierda Unida, e incluso Unión Progreso y Democracia, han querido o sabido responder hasta el momento. Pero, ¿qué hay del PP que proclama centrarse en los problemas de la gente?, ¿y del Zapatero que prometió hace siete años no defraudar a los jóvenes? A ninguna de las dos fuerzas políticas mayoritarias se les ha ocurrido pasarse por la Puerta del Sol, quizás por el miedo de sus dirigentes a ver en el espejo de esos jóvenes indignados el reflejo certero de su propia mendacidad, la constatación de sus promesas incumplidas.

Inexorablemente, la vida seguirá su curso durante los nueve meses que restan para las elecciones generales entre el descontento popular, las carreras presidenciales y la carestía, siempre con la incertidumbre como telón de fondo. Subsistiremos cada día, a pesar de la crisis, preguntándonos qué nuevo recorte del Estado del Bienestar se llevará a cabo mañana para que no quiebre un banco, y contemplando cómo dos personajes pulcros y elocuentes salen a la palestra, jornada tras jornada, para prometernos el oro y el moro en medio de esta travesía desértica, a cambio de una simple papeleta. 

Decía Víctor Hugo, el gran escritor galo, algo así como que la sumisión del oprimido a su opresor acaba por ser complicidad, y llevaba razón. Al fin y al cabo no sé de qué nos quejamos si siempre, contra viento y marea, votamos a los mismos.


JOAN MANUEL SERRAT;
"Buenos Tiempos"
Año 1998.

CARPE DIEM,
Soldemercedes.