las almenas lanzan su ultimo clamor.No hay baluarte que resista otra embestida,
no hay cimiento que soporte otro temblor.
Luce el gris porque el Sol esta eclipsado
por una espesa neblina de temor;
la esperanza fue a parar al sumidero,
la ceniza desahució la pretensión.
El fracaso estableció reglas de juego,
la apatía apisonó a la población;
con los restos que quedaron de los sueños
se atizó la febril llama del dolor.
La sombra de un arco iris descompuesto,
tornó en más tenebroso el corazón;
desde lejos la ciudad se asemejaba
a un esbozo emborronado y sin color.
Aun ardían por doquier las callejuelas,
aún moría lo que el tiempo atesoró,
aún rayaba la agonía en lo infinito
y la espada, ensangrentada, se rindió.
Los cultivos calcinados de las huertas
circundaban el desastre enderredor,
sepultando con más negro y más ceniza
todo lo que antaño fue fértil verdor.
Y los barcos a la orilla de la playa
acudían a recoger la emigración.
Si el levante te arrebata lo que tienes,
sé el poniente que reponga su valor.
Si levantaras la vista entenderías
por qué cabe aquí este punto de inflexión;
y es que incluso en horas bajas de los hombres,
el destino abre la puerta a la ilusión.
Cuando suenan los clarines y timbales
y el morlaco salta al ruedo con furor,
hay que dar el capotazo del milenio
y lidiar en cada tercio con tesón.
Las ciudades son efímeras creaciones,
que conocen tanto ocaso como albor;
nuestros bienes equipaje prescindible...
Lo indeleble y permanente es nuestra acción.
Las palabras que regalamos al mundo,
las uniones que sellamos con amor,
el recuerdo que labramos en las mentes
no se esfuma y es más fuerte que el reloj.
No hace falta un Dios que salve nuestras almas,
ni un infierno que condene nuestro error.
Ese juicio no corresponde a San Pedro,
sino a aquel que a nuestro lado caminó.
ROSANA ARBELO:
"No Habrá Dios".
Año 2003.
CARPE DIEM,
Soldemercedes.

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