martes, 3 de agosto de 2010

X ESTACIÓN: Libertad, igualdad y fraternidad...

No me gusta politizar éste espacio; el blog no es lugar para ese tipo de cuestiones, o al menos pretendo que no lo sea. Pero lo cierto es que me es imposible disimular mi talante progresista.

No tengo aún demasiado clara mi posición respecto a determinadas cuestiones ideológicas, pero lo que sí sé a ciencia cierta es que, si me topo con una intersección, prefiero girar a la izquierda. Y, además, no estoy de acuerdo con ciertos aspectos de la realidad de nuestro país, como por ejemplo su propio sistema político.

¿Tiene sentido una monarquía parlamentaria? A mí el simple término me parece una contradicción en sí mismo, ya que, etimológicamente, MONARQUÍA significa "gobierno de uno solo" y DEMOCRACIA "gobierno o poder del pueblo", conceptos en apariencia incompatibles. Además, nuestras democracias actuales se basan en la alternancia de las fuerzas políticas en el poder según la voluntad que la mayoría de los ciudadanos exprese en las urnas, lo cual no termina de encajar con la naturaleza vitalicia y hereditaria de la corona. Por tanto, ¿puede una democracia realizarse plenamente estando ligada a una institución monárquica?

La Constitución establece que S.M. el Rey es el máximo representante de la nación española, y lo es de forma legítima, puesto que la Constitución fue aprobada en 1978 por la mayoría de los ciudadanos españoles que la votaron. Pero de aquel referéndum han pasado más de 30 años, y a lo largo de ese tiempo han venido al mundo nuevas generaciones, la mentalidad ha ido evolucionando, y muchos de los que no votamos en él no pensamos de la misma manera. Yo, personalmente, no me siento en absoluto representado por la cabeza visible de una institución rancia, obsoleta e inútil como es la Casa Real. Y recalco aquí la incompatibilidad que, a mi parecer, existe entre la monarquía y la democracia, puesto que si la soberanía en un sistema democrático es popular, hay que tener en cuenta que la voluntad del pueblo no es invariable, sino que cambia con el tiempo y a tenor de los acontecimientos. Por ello, es un despropósito que en un país democrático como el nuestro la persona que detenta la Jefatura del Estado se perpetúe en su cargo, por el hecho de haber sido refrendado por el pueblo una sola vez, hace décadas. Nuestro máximo representante debe serlo con el respaldo de los votos del presente, no los del 78. Si una autoridad no renueva apoyos, en mi opinión, pierde poco a poco su vigencia.

Cada día, cuando me despierto y mi cerebro deja atrás el "stand by" del sueño para volver a funcionar, estoy más convencido de dos cosas: que Dios no existe y que el mejor y más justo modelo de estado para un país como el nuestro es la república.

¿Nos atreveremos algún día a romper las ataduras del pasado y caminar con verdadera determinación hacia el futuro?

REINCIDENTES: "La Republicana".



II REPÚBLICA ESPAÑOLA: "Himno de Riego".


CARPE DIEM,
Soldemercedes.

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