Fueras el viento en mi vela
y yo tu barquita pesquera;
yo podria vivir sin aire,
si quisieras.
Fueras del cielo mi estrella
y yo lente que te enfoca;
yo podría ser astronauta,
si quisieras.
Fueras el punto en mis horas
y yo el minutero que esperas;
yo podria esperar contigo,
si quisieras.
Fueras motor en mi ala,
y yo el viento que aleteas;
yo podría volar contigo,
si quieras.
yo podria vivir sin aire,
si quisieras.
Fueras del cielo mi estrella
y yo lente que te enfoca;
yo podría ser astronauta,
si quisieras.
Fueras el punto en mis horas
y yo el minutero que esperas;
yo podria esperar contigo,
si quisieras.
Fueras motor en mi ala,
y yo el viento que aleteas;
yo podría volar contigo,
si quieras.
Y esque encuentro ya, mi amor,
subjuntivas las excusas
que me apartan de tu boca
y me niegan tu calor.
No sé qué abyecta traición
urdió el destino en mi contra,
pero sí que si me juzga
y maltrata mi pasión
sin compasión ni disculpa,
debo ser cruel culpable
de una trama nauseabunda.
Porque si no, no se explica
por qué razón me persigue
la mala suerte, maldita,
cual cazador a su presa
o al proscrito la injusticia.
De ninguna más se explica
ésta forma de tortura
que con sadismo y con furia
cuando te miro me aplican.
Porque saber que tus ojos
son para mi solo un "fuera",
aunque tú seas, de mis sueños,
el que me mantiene en vela,
es como una vil condena
que me sume en la tristeza,
y puñalada trapera
que desangra mi inocencia.
Del desengaño a la muerte
hay una línea delgada
que se cruza como entrada
de una cámara sellada,
de la que no se regresa.
Que se lo digan a Larra,
el de románticas letras;
¿por qué descerrajaría
aquel tiro en su cabeza
cuando Dolores de Armijo
cerró por siempre su puerta?
¿Y cómo supero yo
ésta aplomante bajeza;
cómo vuelvo a ser feliz,
cómo levanto cabeza
después de éste desatino,
de ésta funesta certeza,
de ésta errática utopía
desmontada, pieza a pieza?
Ya no sé qué voy a hacer
cada día me desconciertas
por románticas que sean
se están muriendo mis letras.
Eres como el tibio ocaso,
que aun siendo bello se lleva
la belleza de la tarde
para sumirla en tinieblas.
Y tú me robas la luz,
tú marchitas mis gardenias,
tú me vuelves inseguro
y me despojas de fuerzas.
Cómo siendo tú tan buena,
puedes hacer tanto daño,
como un sorbo de lejía
que las entrañas te quema;
yo no te culpo de nada,
ni siquiera eres consciente
de lo que me ocurre al verte
ni del dolor que me causas
con tu indeferencia, a veces
y otras veces, cuando me hablas
porque dejas en mi alma
un abismo de nostalgia.
Cómo le explico yo a nadie
que tu cariño me falta
y que por eso no puedo
continuar con ésta farsa
que me parece mi vida
si tú en ella no eres nada.
Celebraré Primaveras
cuando fenezca Noviembre,
e hibernaré por tres meses
cuando por Abril despierte
el recuerdo de unos días
que enterré por no tenerte.
¿Cómo sabré si a mi vida
volverá a arribar la suerte,
si todo está devastado
y no circulan los trenes
del destino, que nos une,
como vías que se encuentren?
A pesar de todo ésto,
eres causa, últimamente,
de los mejores recuerdos
que se alojan en mi mente.
A pesar de lo confuso
de mi sentimiento al verte,
has pintado de colores
lo que en sepia me entristece.
Hoy quiero darte las gracias
por salvarme de la muerte,
la muerte espiritual
por depresión permanente
que hacía mucho me aquejaba
antes de conocerte.
De deambular desnortado,
pasé a fijarme una meta,
y aunque no la he alcanzado
al menos he abandonado
aquella estúpida impotencia.
Y todo gracias a ti,
a tu empeño ante lo vano,
a tenderme tú la mano
y a tus guiños imprevistos.
Cuando andaba resaviado
y cansado de luchar
tú me diste la Esperanza,
como buena trinitaria
aficionada a emparejar.
¡Sí Cupido no acertara
a veces, con sus flechazos,
lo arreglarías, Cupida;
qué dominio de los arcos!
Y tú que inventas parejas
nunca verás un fracaso
como el que yo, de arriesgarme
contigo habría catado.
Qué ironía la del destino,
cuántos puntos descartados,
¿cuándo habrá una línea recta
que por fin pase a mi lado?
De todas formas no hay nada
que el tiempo no cicatrice,
qué verdad la que se dice
cuando algo se ha olvidado:
"el tiempo lo cura todo,
y yo he salido ganando".
Somos como las esponjas,
absorbemos y tragamos
y aunque estemos empapados
aún seguimos succionando;
y a no ser que nos expriman
nos quedamos lo embuchado.
Aquí sigo, anestesiado,
de dolor anonadado,
repasando, sin resuello,
ésta historia que he contado:
subjuntivas las excusas
que me apartan de tu boca
y me niegan tu calor.
No sé qué abyecta traición
urdió el destino en mi contra,
pero sí que si me juzga
y maltrata mi pasión
sin compasión ni disculpa,
debo ser cruel culpable
de una trama nauseabunda.
Porque si no, no se explica
por qué razón me persigue
la mala suerte, maldita,
cual cazador a su presa
o al proscrito la injusticia.
De ninguna más se explica
ésta forma de tortura
que con sadismo y con furia
cuando te miro me aplican.
Porque saber que tus ojos
son para mi solo un "fuera",
aunque tú seas, de mis sueños,
el que me mantiene en vela,
es como una vil condena
que me sume en la tristeza,
y puñalada trapera
que desangra mi inocencia.
Del desengaño a la muerte
hay una línea delgada
que se cruza como entrada
de una cámara sellada,
de la que no se regresa.
Que se lo digan a Larra,
el de románticas letras;
¿por qué descerrajaría
aquel tiro en su cabeza
cuando Dolores de Armijo
cerró por siempre su puerta?
¿Y cómo supero yo
ésta aplomante bajeza;
cómo vuelvo a ser feliz,
cómo levanto cabeza
después de éste desatino,
de ésta funesta certeza,
de ésta errática utopía
desmontada, pieza a pieza?
Ya no sé qué voy a hacer
cada día me desconciertas
por románticas que sean
se están muriendo mis letras.
Eres como el tibio ocaso,
que aun siendo bello se lleva
la belleza de la tarde
para sumirla en tinieblas.
Y tú me robas la luz,
tú marchitas mis gardenias,
tú me vuelves inseguro
y me despojas de fuerzas.
Cómo siendo tú tan buena,
puedes hacer tanto daño,
como un sorbo de lejía
que las entrañas te quema;
yo no te culpo de nada,
ni siquiera eres consciente
de lo que me ocurre al verte
ni del dolor que me causas
con tu indeferencia, a veces
y otras veces, cuando me hablas
porque dejas en mi alma
un abismo de nostalgia.
Cómo le explico yo a nadie
que tu cariño me falta
y que por eso no puedo
continuar con ésta farsa
que me parece mi vida
si tú en ella no eres nada.
Celebraré Primaveras
cuando fenezca Noviembre,
e hibernaré por tres meses
cuando por Abril despierte
el recuerdo de unos días
que enterré por no tenerte.
¿Cómo sabré si a mi vida
volverá a arribar la suerte,
si todo está devastado
y no circulan los trenes
del destino, que nos une,
como vías que se encuentren?
A pesar de todo ésto,
eres causa, últimamente,
de los mejores recuerdos
que se alojan en mi mente.
A pesar de lo confuso
de mi sentimiento al verte,
has pintado de colores
lo que en sepia me entristece.
Hoy quiero darte las gracias
por salvarme de la muerte,
la muerte espiritual
por depresión permanente
que hacía mucho me aquejaba
antes de conocerte.
De deambular desnortado,
pasé a fijarme una meta,
y aunque no la he alcanzado
al menos he abandonado
aquella estúpida impotencia.
Y todo gracias a ti,
a tu empeño ante lo vano,
a tenderme tú la mano
y a tus guiños imprevistos.
Cuando andaba resaviado
y cansado de luchar
tú me diste la Esperanza,
como buena trinitaria
aficionada a emparejar.
¡Sí Cupido no acertara
a veces, con sus flechazos,
lo arreglarías, Cupida;
qué dominio de los arcos!
Y tú que inventas parejas
nunca verás un fracaso
como el que yo, de arriesgarme
contigo habría catado.
Qué ironía la del destino,
cuántos puntos descartados,
¿cuándo habrá una línea recta
que por fin pase a mi lado?
De todas formas no hay nada
que el tiempo no cicatrice,
qué verdad la que se dice
cuando algo se ha olvidado:
"el tiempo lo cura todo,
y yo he salido ganando".
Somos como las esponjas,
absorbemos y tragamos
y aunque estemos empapados
aún seguimos succionando;
y a no ser que nos expriman
nos quedamos lo embuchado.
Aquí sigo, anestesiado,
de dolor anonadado,
repasando, sin resuello,
ésta historia que he contado:
Entre un cielo y un infierno
yace en vano, sentenciado
un intenso sentimiento
que se ha visto ya frustrado.
Pero nada ha sido en vano,
su advenimiento ha devuelto
a mi vida aquel aliento
que la apatía había hurtado.
Y aunque ya las utopías
demostraron ser valdías
y emigraron al pasado
aún la historia no ha acabado
y me falta acostumbrarme
al vacío que dejaste
en mi corazón cansado.
Mas lo que quiero que sepas
aunque no te has percatado
es que he sentido por ti
lo más grande sin contarlo,
y tu nombre, en mis labios
ha sido palabra alada
que los cielos ha surcado
como un ángel luminoso
y de tacto algodonado.
Y aunque puede que sea en vano
yo te llevo con cariño
ya por siempre en mi regazo,
y es demasiado profunda
la huella que en mí has dejado.
Por ti he vuelto a ver la vida
como antes del fracaso,
y con cientos de colores
de arco iris la he tintado.
Ya no tengo miedo a nada,
sé que todo es secundario
lo que digan los demás
a tu espalda no es lo malo,
sino lo que tú no hiciste
porque te hubieren coartado.
Todo lo que yo he vivido
a ratitos, a tu lado,
aunque se me ha hecho muy corto
como nunca he disfrutado.
El día estando a tu lado
es un bendito tormento,
porque haces monumento
lo que no levanta un palmo.
Y tu ser, exagerado,
hace feliz por momentos
y tu ingenio, desbordado,
denota feliz talento.
Yo no sé cómo contarte
que contigo ya almaceno
muchos cientos de recuerdos
que están junto a los más buenos.
Y esque siéndote sincero,
tú le diste, últimamente,
la libertad a mi mente
para decir un te quiero;
y me hiciste tan humano
que equivocándome, acierto.
yace en vano, sentenciado
un intenso sentimiento
que se ha visto ya frustrado.
Pero nada ha sido en vano,
su advenimiento ha devuelto
a mi vida aquel aliento
que la apatía había hurtado.
Y aunque ya las utopías
demostraron ser valdías
y emigraron al pasado
aún la historia no ha acabado
y me falta acostumbrarme
al vacío que dejaste
en mi corazón cansado.
Mas lo que quiero que sepas
aunque no te has percatado
es que he sentido por ti
lo más grande sin contarlo,
y tu nombre, en mis labios
ha sido palabra alada
que los cielos ha surcado
como un ángel luminoso
y de tacto algodonado.
Y aunque puede que sea en vano
yo te llevo con cariño
ya por siempre en mi regazo,
y es demasiado profunda
la huella que en mí has dejado.
Por ti he vuelto a ver la vida
como antes del fracaso,
y con cientos de colores
de arco iris la he tintado.
Ya no tengo miedo a nada,
sé que todo es secundario
lo que digan los demás
a tu espalda no es lo malo,
sino lo que tú no hiciste
porque te hubieren coartado.
Todo lo que yo he vivido
a ratitos, a tu lado,
aunque se me ha hecho muy corto
como nunca he disfrutado.
El día estando a tu lado
es un bendito tormento,
porque haces monumento
lo que no levanta un palmo.
Y tu ser, exagerado,
hace feliz por momentos
y tu ingenio, desbordado,
denota feliz talento.
Yo no sé cómo contarte
que contigo ya almaceno
muchos cientos de recuerdos
que están junto a los más buenos.
Y esque siéndote sincero,
tú le diste, últimamente,
la libertad a mi mente
para decir un te quiero;
y me hiciste tan humano
que equivocándome, acierto.
Gracias a todos aquellos que, en algún momento, visitaron ésta sección
por convertirse por unos minutos en mis confidentes. En éstos diez escritos,
sin lugar a dudas, he pretendido abrir mi corazón al mundo volcándolo en
éstas páginas, quizás cómo bálsamo que alivie la aflicción de las penas.
Mil abrazos, de corazón.
CARPE DIEM,
Soldemercedes.


No hay comentarios:
Publicar un comentario