Trabajo, trabajo y más trabajo
no hay tiempo para el descanso.
Todo se acumula, si lo vas dejando,
hasta hacerse bolo y formar coágulo,
si esque no hay corriente que vaya drenando.
Siempre me pesó ser desordenado
no ser riguroso, ser tan despistado;
pero el tiempo manirroto,
a fuerza y base de palos,
se empeña en poner en hora
el reloj de tu descaro.
Conforme pasan los años
compruebo, apesadumbrado,
que segundo que he perdido,
segundo que se ha marchado.
Que el tiempo pasa implacable,
y además, en absoluto;
es continuo y ponderado,
ecuánime, equilibrado,
nadie puede sustraerse
al discurrir de los años,
ni aunque el peso de los daños
quiera paliar con productos.
El unico bien común
repartido por el mundo
con justicia, sin abuso,
desde el oro hasta el betún,
es el continuo run-run
de un temible segundero,
que no cede por dinero;
no se deja corromper,
ni es procilve al engatuso,
puesto que el tiempo es difuso,
y azaroso su reparto;
y no cabe más recurso,
ante el pasar de los años.
¿Da lugar a ser feliz?
Me preguntaba, confuso,
al ver que vestía de luto
manecillas que, a lo sumo,
aún podía pintar en gris.
¿Cómo me atrevo a exigirle
a mi tiempo, indefectible,
que revise su calibre,
que en su busca me perdí;
¡Si me ha puesto por delante
bandejas con mil brillantes
y ni uno recogí;
Si me ha tendido la mano,
si me ha lanzado hasta el guante
y su dedo lo mordí!
¡Basta de perder el tiempo!
¡Ábrase el telón de nuevo!
Hay una función en ciernes
y no se va a suspender
sólo porque sus actores
perdiesen el primer tren,
sabiendo que, casi siempre,
éste si pasa otra vez.
Soñar es huir del destino,
y mi destino es soñar,
y aunque aceche el desatino,
¡no volverá a irme mal!
no hay tiempo para el descanso.
Todo se acumula, si lo vas dejando,
hasta hacerse bolo y formar coágulo,
si esque no hay corriente que vaya drenando.
Siempre me pesó ser desordenado
no ser riguroso, ser tan despistado;
pero el tiempo manirroto,
a fuerza y base de palos,
se empeña en poner en hora
el reloj de tu descaro.
Conforme pasan los años
compruebo, apesadumbrado,
que segundo que he perdido,
segundo que se ha marchado.
Que el tiempo pasa implacable,
y además, en absoluto;
es continuo y ponderado,
ecuánime, equilibrado,
nadie puede sustraerse
al discurrir de los años,
ni aunque el peso de los daños
quiera paliar con productos.
El unico bien común
repartido por el mundo
con justicia, sin abuso,
desde el oro hasta el betún,
es el continuo run-run
de un temible segundero,
que no cede por dinero;
no se deja corromper,
ni es procilve al engatuso,
puesto que el tiempo es difuso,
y azaroso su reparto;
y no cabe más recurso,
ante el pasar de los años.
¿Da lugar a ser feliz?
Me preguntaba, confuso,
al ver que vestía de luto
manecillas que, a lo sumo,
aún podía pintar en gris.
¿Cómo me atrevo a exigirle
a mi tiempo, indefectible,
que revise su calibre,
que en su busca me perdí;
¡Si me ha puesto por delante
bandejas con mil brillantes
y ni uno recogí;
Si me ha tendido la mano,
si me ha lanzado hasta el guante
y su dedo lo mordí!
¡Basta de perder el tiempo!
¡Ábrase el telón de nuevo!
Hay una función en ciernes
y no se va a suspender
sólo porque sus actores
perdiesen el primer tren,
sabiendo que, casi siempre,
éste si pasa otra vez.
Soñar es huir del destino,
y mi destino es soñar,
y aunque aceche el desatino,
¡no volverá a irme mal!
CARPE DIEM,
Soldemercedes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario