CINCO años han pasado desde aquella primera noche en la que el caprichoso destino me llevo, a través de una insomne madrugada, a sintonizar aquel preciso dial en aquel preciso instante. 105.1, Canal Sur Radio Sevilla, comienza La Noche mas Hermosa; un programa sin parangón en la historia de la radiodifusión española, salvo contadas excepciones, no solo por su larga duración (toda la madrugada al completo, desde las 12 de la noche (11 en ocasiones) hasta las 7 de la mañana) sino por haber sido capaz de formar toda una gran familia en torno a las ondas.Cuando yo comencé a escuchar, la noche en que me uní al extenso y variopinto club de los hermosos y hermosas, hacía ya casi 10 años que gracias al personalísimo estilo de hacer radio de un periodista como la copa de un pino llamado Manuel Gordo, en las madrugadas de los fines de semana en Andalucía TODO era posible. Los sueños podían hacerse realidad, la oscura tristeza podia desparecer en un abrir y cerrar de ojos, como las nubes de verano que llegan y se marchan, para dar paso a la luz de un nuevo amanecer, la vida podía recobrar el sentido que para nosotros había perdido, la música podía inundar cada desierto rincón de un alma atormentada por el insomnio y los pesares de la vida... Y esque cada amanecer, cuando las notas y acordes de aquella dulce guitarra que no dejaba de interpretar una y otra vez la conmovedora melodía del "Wonderful Tonight" terminaban desvaneciéndose en el aire como el humo de un cigarro, todo parecía posible y volvíamos a estar más seguros que nunca de que, efectivamente, "lo mejor está por llegar".
Porque La Noche mas Hermosa, que después de 14 años initerrumpidos en antena cada fin de semana y víspera de festivo fue mutilada cruelmente por los recién llegados nuevos directivos de la cadena (¿pública?) andaluza, era mucho más que un mero programa de radio. Era el clavo ardiendo al que mucha gente con problemas se agarraba para buscar una salida, un consejo que la ayudase a encontrar el rumbo perdido en la senda de la vida; era el bálsamo que curaba las heridas que una nueva y larga madrugada puede dejar en el corazón cuando éste rebosa incertidumbre o desengaño en cada latido; era el arma más poderosa con la que poder enfrentarse al a veces invencible gigante de la soledad. La Noche más Hermosa era el programa en el que detrás de cada voz había una historia, en el que siempre hallabas un consejo o una solución para el problema más complejo, en el que siempre encontrabas una voz dispuesta a escucharte, una reunión de amigos de los que ya no quedan y con los que cada semana podías celebrar tus triunfos y compartir el amargo sabor de tus derrotas. El sonido de aquel programa era el de las ondas hechas suave caricia, La Noche mas Hermosa era como la entrañable y candorosa casa de nuestra abuela, como nuestra infancia, a la que siempre queremos volver; hasta los artistas e invitados que pasaban por allí cada fin de semana, salían del estudio con la sensación de haber vivido una noche inolvidable, de haber sido entrevistados de la forma más cómoda y amena que pueda existir, y con el deseo de volver algún día a compartir parte de su madrugada con Manolo y sus oyentes.
Y cuando digo que esos señores que no ven más allá de las estadísticas y de la diplomacia chaquetera y oportunista terminaron por mutilar a sangre fría el todavía vigoroso cuerpo de aquel veterano espacio radiofonico, me refiero simplemente a que dinamitaron los mismos cimientos del edificio: quitaron del medio mal y pronto a su artifice y creador, a su alma mater, a su esencia, a su pilar maestro. Nuestro querido amigo Manolo, el "patriarca" de toda la gran familia hermosa, la piedra angular de aquel sueño hecho realidad, no se merecía aquella despedida fría, descorazonada y por la puerta de atrás. Ni siquiera le dieron la oportunidad de despedirse de los oyentes con quienes había compartido tantas y tan largas noches durante más de una década, semana tras semana. Aquellos oyentes de cuyas vidas, en mayor o menor medida, ya formaba parte, y a quienes ni siquiera pudo hacerles saber por última vez lo mucho que para él habia supuesto y suponía en su vida aquel programa de radio. Manolo Gordo (el director, presentador y productor (por lo tanto, casi el "Juan Palomo") de La Noche mas Hermosa), es y seguirá siendo una persona excepcional y fuera de serie, no solo por las extraordinarias cualidades profesionales y sobre todo humanas que atesora, sino por el gran corazón y la extraordinaria capacidad para escuchar y aconsejar a todo aquel que en algún momento se encuentra perdido que ha demostrado, madrugada a madrugada, durante casi 15 años. Cada mes de Diciembre, cuando recibo su SMS en mi móvil por Navidad, me emociono al recordar la cantidad de minutos en los que tuvo que aguantar mis "retahílas" al otro lado del teléfono, al pensar en lo mucho que he aprendido de su filosofia de vida y de sus consejos, y al darme cuenta de que mi amor por todo lo que tiene que ver con el periodismo, y en concreto con el mundo de la radio, se lo debo tanto a él como a la magia que fue capaz de transmitir con su programa. Incluso la mayor parte de mis preferencias y (humildes) conocimientos musicales provienen de la amplísima y cuidadísima selección musical con la que nos sorprendía cada fin de semana.
Y esque aunque el título de "La Noche mas Hermosa" sigue estando presente en la parrilla de programación del fin de semana de Canal Sur Radio, el espacio al que da nombre ya no es ni la sombra de lo que originalmente fue. Ya ni siquiera se extiende hasta el despuntar del alba, porque el "renovado" criterio de la dirección actual de la cadena probablemente considerare que la madrugada termina a las 4 de la mañana, del mismo modo en que parece ser que piensa que la única misión de una emisora de radio es hacer el mayor negocio posible y adaptarse a los criterios comerciales imperantes, olvidando injustamente el importante papel que desde siempre ha jugado este medio a la hora de servir de compañía y de apoyo a mucha gente falta de esperanza.
Pero, al fin y al cabo, todo tiene un final. En ésta a veces cruel vida por la que nos toca pasar, por desgracia todo debe morir, o al menos así debe ser en la práctica. Pero mientras quede un ápice de esperanza en la madrugada, mientras nuestra memoria se resista a deshacerse de los valiosos recuerdos de aquellas noches mágicas del fin de semana en las que los sueños parecían cobrar vida hasta el amanecer y estar más a nuestro alcance ya por la mañana, mientras los lazos de la gran familia creada en torno a la llama de aquel inolvidable programa sigan unidos e intactos en nuestro corazón, aquellas noches que se fueron no regresarán, pero seguirán siendo por siempre y si lugar a dudas algunas de nuestras NOCHES mas HERMOSAS.
En estas primeras navidades sin la compañía de aquel programa tan querido por mí, con el crecí y maduré como persona, junto al que viví las madrugadas más maravillosas de los años quizás más intensos de mi vida, quisiera rendir un pequeño y humilde homenaje a Manolo Gordo, a los afables y extraordinarios oyentes que tuve la oportunidad de conocer, y a los 14 años de noches hermosas con cuyo final, posiblemente, yo también cierro una etapa en mi vida.
-> Videos de una de las Galas Benéficas (la de 2008) organizadas por el programa La Noche mas Hermosa, en vísperas de Navidad, a beneficio (si no recuerdo mal) del Comedor Social de las Hijas de la Caridad en Triana.
CARPE DIEM,
Soldemercedes.
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