
¿Alguna vez te has preguntado qué es aquello a lo que más debes temer? ¿Alguna vez te has parado a pensar cuál es la peor de tus pesadillas? ¿Alguna vez te has percatado de qué es lo más grave que te acecha? ¿Alguna vez has sentido miedo, sencillamente, al futuro, a lo que te puedan deparar el destino y la suerte a lo largo de tu vida? ¿Alguna vez te has percatado de cuál es tu mayor temor, de cuál es el verdadero peligro?
Seguro que si en algún momento te has formulado a ti mismo alguna de éstas preguntas, la respuesta no habrá tenido nada que ver con la hipoteca, el trabajo, que tu equipo descienda a segunda o al hecho irremediable de que en las proximas vacaciones de verano tu suegra haya decidio deleitaros con su inestimable compañía. Y esque, por encima de nuestras pre-ocupaciones diarias y cotidianas, hay una dimensión mucho más compleja cuya existencia a veces preferimos ignorar, a pesar de que es la que, en términos absolutos, condiciona toda nuestra vida. El amor, la amistad, la seguridad en nosotros mismos y en el rumbo que ha de tomar nuestra vida en todo momento, la compañía o en su defecto la soledad, la felicidad y la satisfacción o no de sentirse realizado como persona, la ilusión y la esperanza, la fé, la conciencia tranquila o crispada, la sinceridad o la mentira, ... todos esos sentimientos forman parte de ese plano superior, y son los pilares que sustentan día tras día nuestra personalidad, nuestra autoestima, nuestras fuerzas. Si alguno de esos pilares cede, el edificio entero puede llegar a venirse abajo en cuestión de segundos, en un abrir y cerrar de ojos. Y ESE, que alguno de los pilares fundamentales sobre los que descansa la estructura de toda nuestra vida se derrumbre, es para nosotros, en el fondo, aquello a lo que más tememos; ese posible derrumbe es, en definitiva, el verdadero peligro.
REVÓLVER - "El peligro":
Álbum "Básico 2"; 1997.
El peligro no es cuestion de un par de golpes,
el peligro es no saber a donde ir.
El peligro es no encontrar jamás tu sitio,
y sentir que ya llegaste sin salir.
El peligro es el fantasma que planea
sobre aquello que juraste un dia alcanzar.
Y te ata de las manos, mientras graba en tu pellejo
una cifra, una letra y a volar.
Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañon.
Yo lo soy y no me importa confesar que mas que nadie,
pero aqui quién no es cobarde por amor.
El peligro es perder a quien se ama,
con la furia que desata el huracán.
Comprobar que en casa ya no espera nadie,
y que no hay nadie a quien puedas esperar.
Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañon.
Yo lo soy y no me importa confesar que mas que nadie,
pero aqui quién no es cobarde por amor.
El peligro es cuando queman las entrañas,
por amor, o desamor, qué mas me da.
Y el valor se te hace escarcha,
y el aire explota y amarga,
en tu pecho, por la mujer que se va.
Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañon.
Yo lo soy y no me importa confesar que mas que nadie,
pero aqui quién no es cobarde por amor.
Soldemercedes.
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